el estudio
Pequeño, cercano y comprometido con cada jardín
Cada proyecto es un escenario único donde intervienen el lugar, la arquitectura, la vegetación y las personas que lo habitan. Como en una película, cada jardín tiene su propio género, su atmósfera y su ritmo, y todos estos elementos se combinan para construir una puesta en escena coherente y viva.








A menudo me gusta explicar mi trayectoria a través de la metáfora de un árbol: el cerezo.
Esta especie representa la estacionalidad, la belleza y el carácter efímero de los momentos que conforman el paisaje. Su floración anuncia la llegada de la primavera, una nueva etapa, recordándonos que el paisaje está en constante transformación.
El cerezo reúne también dos cualidades que definen mi forma de entender el paisajismo: el valor estético y el valor productivo. Un equilibrio entre belleza, funcionalidad y relación con el entorno.

Ilustración: Natalia Alén
Detrás de cada proyecto hay un proceso creativo compartido. Un equipo que acompaña el desarrollo, desde el concepto inicial hasta su ejecución, y que permite transformar cada diseño en un espacio real, pensado a medida para quienes lo van a vivir.
El estudio existe para que cada jardín reciba la atención que merece. Desde la primera idea hasta el último detalle, todo lo que hacemos parte del respeto por el paisaje y de la búsqueda de equilibrio entre técnica, sensibilidad y tiempo. Porque solo así un jardín llega a sentirse natural, coherente y vivo.



Ruth nos demostró en todo momento que dominaba el material vegetal, combinando el diseño y la expresividad que buscábamos.
Es una profesional que aúna cualidades técnicas y de sensibilidad y que ha conseguido en nuestro jardín un equilibrio cromático, formal y volumétrico que genera las sensaciones que esperábamos, manteniendo las tensiones adecuadas.
Y su trato y disposición han sido excepcionales. Estamos encantados con el camino que iniciamos con ella y el resultado que tenemos.
Jesús Valero